La fe como consoladora

Manta, 30 de agosto del 2022

Nada, absolutamente nada, me ha ofrecido mayores satisfacciones que el tener un espíritu dispuesto y sensible a los asuntos de la fe.

Ni siquiera la razón con todas sus coherencias ha sido capaz de satisfacer mis necesidades existenciales así como lo hace la fe.

Transitar por esta vida y tratar de entenderla es un asunto muy personal, no cabe duda que cada cabeza es un mundo y cada experiencia es única, creada para un único individuo. Intentar entender o darle sentido a esas experiencias no es para nada tarea fácil, porque no existe un ente, sea este espiritual o terrenal que nos enseñe detalladamente el como transitar apropiadamente los senderos de esta vida incomprensible. Por esta razón en específico, el conocimiento de la falta de propósito es la causa principal del sufrimiento humano, que se refleja en su vida como una constante incertidumbre que le carcome todo el ser.

Dios es bueno todo el tiempo

Dios es bueno todo el tiempo, no lo puedes negar.

Aunque determinadas veces parezca no haber respuestas a muchas de nuestras interrogantes más esenciales , en nuestro interior siempre está despierta la llama de la esperanza, y es esa misma llama que nos mantiene atentos esperando que pueda suceder algo; ese algo es esa respuesta anhelada y esperada por mucho tiempo. Ciertamente en este peregrinar diario nos encontramos con más desavenencias que con alegrías. Y sí, todo esto nos genera mucho miedo e incertidumbre, incluso nuestra fe se ve mermada por estas razones, y es allí cuando nos alejamos de Dios buscando respuestas que nos sacien. Tenemos la duda, tenemos la incertidumbre, tenemos la desconfianza entre ceja y ceja porque Dios nuestro refugio no nos ayuda. Esas dudas van en aumento a medida que pasa el tiempo y Dios parece tener oídos sordos a nuestras súplicas y clamores. Nos sentamos y nos ponemos a pensar, tal vez a meditar en nuestra triste condición y allí que sacamos conclusiones, casi siempre echándonos la culpa de nuestros fracasos y le hacemos esa pregunta típica a Dios que nos sale de forma intrínseca ¿Por qué Dios? ¿por qué me pasa esto? ¿por qué no intercedes? ¿en qué pequé? ¿hasta cuando? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?

Dicho todo lo anterior, teniendo conciencia de que Dios existe, dado que lo mencionamos reclamándole por toda nuestra angustia, permanecemos esperanzados y confiando en Él aún a pesar de su silencio y aparente ignoro. En nuestro interior late un corazón esperanzado que no se deja vencer por las adversidades y dolores, porque ha confiado en el Dios real que no puede fallar. Nuestra conciencia no nos hace rendir nunca, esta carcome con susurros incesantes avivando el fuego de la esperanza. Nuestra conciencia sabe que Dios es bueno, sabe que Dios no falla, nuestra conciencia es Dios hablándonos.

La fe es el único medio que permite ver una salida a cualquier situación adversa.

Dios es todo.

Un sentimiento cruel

Me duele vivir, me duele pasar el día, cada hora es intensamente angustiante y debilitante. Lo que siento es el reflejo de algo infernal que me acompaña cada día, cada hora y cada minuto de mi vida.
Perseverar es un camino agobiante cada vez que recurro a la obligada acción de permanecer en pie ante lo inevitable que es la condición en contra. Pero ¿que más me queda? ¿acaso iré contra corriente oponiéndome a mi destino? Si pudiera hacerlo lo haría, pero no tengo recursos. Esta vida es muy difícil e insatisfactoria, se que lo es, y lo es mucho más para unos cuantos que somos desafortunados.
El dolor mental no es comparable al físico, no puedo decir cual es peor, eso es algo muy personal de calificar, pero puedo afirmar que el padecimiento y sometimiento a un estrés prolongado en el tiempo cuya intensidad no ha sido mitigada, llega a convertirse en un mal mental con caracteres patológicos difícilmente reversibles que condicionan el normal desenvolvimiento y funcionamiento cognitivo de una persona, llegando a invalidarla y a mermarle cada día sus capacidades intelectuales. Vivir así es una catástrofe, es un infierno.

¿SERÁ LA MUERTE LO PEOR?

La muerte es vista como algo tenebroso , más yo la veo como algo liberador. Si me preguntaras, si la muerte es algo macabro, te respondería que no lo es en demasía. Cuando se piensa en ella, esta nos alivia en cierto grado el dolor emocional, a pesar que conscientemente somos entendidos que esta no es la mejor solución a los problemas y al dolor.
Es duro, es durísimo no sentir placer y alegría día con día. Se vive por inercia cada momento, el gozo está ausente y la ansiedad te acompaña. Prefieres la irrealidad a la realidad.
Solamente me queda resignar a mi condición, que si no es del todo la peor de las cosas, tiene el poder de consumirme.

La muerte puede darte liberación y descanso desde el punto de vista y percepción de esta vida. Aunque realmente no tenemos ni idea de como sea el más allá, nos arriesgamos a pensar en ella como algo en lo que encontraremos consuelo y descanso para nuestras hastiadas y angustiadas almas.

Un personal y sincero punto de vista.

Innumerables ven su propia realidad, yo veo la realidad.

Solo quiero descansar, añoro poder reposar definitivamente. En este plano no soy feliz, finjo serlo o tal ves ni siquiera haya sabido fingirlo. La verdad no entiendo porque existo en este lugar. No debería existir. Aquí la paz no existe. La estabilidad en todas sus formas está ausente. El alma anhela lo invisible a lo visible. ¿Qué tiene lo visible? Aquí abajo tan solo somos un pequeño soplo, esto si claro está, desde la percepción no humana. El tiempo a veces parece eterno y otras veces no. Lamento decir que anhelo lo fácil, morir es fácil pero, ¿tendrá la muerte gloria en sí cuando esta es autoinfringida? Creo que no pero, sea como sea, afortunadamente esta existe. Y gracias a que existe, hay cierto consuelo para esas almas, hastiadas de una vida que difícilmente les ofrece respuestas. Afortunados los que no tienen conciencia, porque no sienten. Afortunado el que muere, porque ante el se presenta el más grande de los misterios. Afortunados los que se sienten perdidos, porque miran hacia la puerta más importante. ¿Quién sabe lo que debería saber? ¿Quién de los hombres determina el bien o el mal? ¿Quién sabe con certeza lo que será el mañana? Todo es incierto. No comprendo para que tanta lucha por lo estéril.

Felicidad enmascarada

¿Cómo puede ser posible que una persona permanezca tanto tiempo en el dolor? ¿Será posible que el ser humano fue creado con la capacidad para soportar el dolor? Hay un refrán que dice que «No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista». Pues sí, este refrán es real, pero me vuelvo a preguntar ¿Será que el ser humano simplemente debe resignarse a su sufrimiento sin emitir ningún tipo de queja? Algunos dirán que no les queda de otra, pues quejarse no da solución a nada. La queja es innecesaria, eso es verdad, pero mejor es desahogarse y decir lo que se siente. No está demás darle paso a la comunicación para liberarse, ya que si la ponemos en práctica, sabremos que esta nos liberará y aliviará grandemente todas nuestras frustraciones y sufrimientos. He visto a cantidad de personas en este tiempo vivir una vida aparentemente libre de sufrimientos y angustias, pareciera que no tuvieran ningún problema; más sin embargo, saben esconder perfectamente sus realidades a los demás, tragándose todo su infortunio, pretendiendo ser felices solo por fuera ante la sociedad.

¿Cuál es el miedo? ¿cuál es el temor a sincerarse ante los demás? La respuesta es que tenemos una sociedad cruel, vivimos en una sociedad a la que no le gusta mostrar la verdadera faceta, y eso se da porque intrínsecamente el ser humano es perverso y esa naturaleza maligna que posee, tiende a no mostrarse tal cual es; por temor a las críticas de simples mortales que buscan locamente una aprobación basada sólo en los logros de este mundo.

Soy amante de la belleza, la armonía y la preservación de las mismas

Soy amante de la belleza, la armonía y la preservación de las mismas. Exceptuando por ahora los asuntos de la fe, me enfoco en ello. Donde haya belleza habrá elegancia. Donde haya blancura, habrá pureza. Donde haya fragancia, habrá deleite. Donde haya buena conciencia, habrá paz. Donde haya sano esfuerzo, habrá recompensa. Donde haya bien, no habrá mal. Son simples reglas abstractas que percibimos en esta vida en forma análoga a una moneda con sus dos caras: el bien y el mal, lo bello y lo feo, lo benigno y lo maligno, la vida y la muerte. Según en cual estés, de eso te impregnarás. ¿Y tu, que lado de la moneda eliges?

No entendemos lo que entenderemos.

¿Será que no entendemos lo que tal ves entenderemos? A lo largo del tiempo he tratado de encontrarle sentido a mi dolor y tratar de remediarlo pero, me he dado cuenta que he venido a este mundo a sufrir. Naturalmente a nadie le gusta el dolor, pero simplemente tenemos que aguantarlo porque no tenemos otra opción. ¿Por qué Dios permite mi dolor y el de los demás? ¿Por qué Dios no amortigua un poquito el peso de mi dolor? ¿Por qué Dios dice ser bueno si no ayuda al doliente? ¿Por qué soy tan infeliz? ¿Por qué no me mato mejor? Lo único que puedo decir es que Dios es cruel. Lamentablemente no existe una bondad general por parte de Dios, no soy el único que tal ves piense así, debido a que muchas otras personas están padeciendo dolores similares o tal vez peores que los míos y no son ayudados por la mano de Dios. Simplemente a través del paso del tiempo y la falta de señales, de evidencias, de amor por parte de este Dios, llegó a la conclusión de que no sirve ya más creer en este Dios desinteresado. No quiero creer que el dolor y sufrimiento que atravesamos los que decimos ser cristianos y los que no, se deba a que este sirve simplemente para pulirnos y hacernos más fuertes, eso me parece cosa aberrante. Si esto fuera así, lo que Dios está buscando y esperando de mi es nada más que mi propio suicidio. ¡Ya estoy arto ! A duras penas puedo escribir este texto mal hecho. Afortunada e irónicamente escribir este texto me ofrece cierta libertad y desahogo a mi infortunio. Desde mi propia perspectiva no le veo razón a este dolor, porque para mi es simplemente basura que no sirve más que para ser lanzada o quemada. Tal vez este texto sirva para aclarar a ciertas personas a la postre el porqué de un posible suicidio. Odio el sufrimiento; por tanto, odio mi vida que es sinónimo de dolor y angustias. Mis deseos ahora están relacionados y aferrados a las cosas de la muerte. Tal vez la muerte sea dulce y aunque no se esté en ella conscientemente complacido, se pueda por lo menos esquivar los azotes del dolor. Cuando escribo estas palabras, lo hago con el corazón. Quiero gritar en mi silencio ¡Quiero morir! para ya más nunca tener que escribir estas cosas, para ya más nunca tener conciencia. Puedo hacer una comparación un tanto extravagante al decir que la muerte puede ser mi amiga. ¡Dios, te siento muerto! Yo estoy muerto, no debo vivir, no debo vivir. Se me apagaron las ilusiones, se me apagó la vida. Creer en Dios y esperar en él no siempre puede ser bueno, no sé cómo he terminado así.

Triste vida diaria

## Triste vida la que llevo

Cada ser humano lleva un estilo de vida particular, el cual disfruta. Muchos gozan de varios deleites que reconfortan a lo menos sus placeres carnales. Otros en cambio gozan de un merecido deliete espiritual y emocional que sacia a sus sedientas almas. Yo en cambio padezco necesidad de varias de estas cosillas, puesto que constantemente siento en mi ser una profunda sensación de vacío e insatisfacción que no es llenada, esto, a pesar de tener lo necesario para vivir. Ciertamente no dispongo de lujos que hagan de mi vida un paraíso en esta tierra claro está pero; a pesar de ello, tengo lo necesario para llevar una vida común y corriente donde de rienda suelta a complacer los placeres cotidianos que busca cualquier simple mortal. No me mal interpretes, me refiero específicamente a satisfacer placeres de carácter espiritual, de esos que nacen del alma. A pesar de tener todo esto siento que hace falta algo más.

He trabajado de manera inconsciente durante toda mi vida esperando una respuesta que satisfaga la necesidad rumiante de saber que es lo que debo hacer para obtener algo más allá de esta existencia. He estado buscando respuestas en cada momento, me refiero respuestas que sean otorgadas por el mismo Dios hacia mi vida y que las pueda verificar de forma palpable. No me basta con los comentarios y criterios de otras personas que afirman con típicas frases como «Dios es bueno» o «ten fe» para saber que Dios es quien me ayudará a salir de esta situación de insatisfacción de mi propia existencia. Ya de esas palabras estoy cansado y hastiado. Con total franqueza, no hallo consolación con nada de lo que hasta la fecha he visto y oído. Ya estoy arto del mismo opio consolador, que resulta infructuoso a mis necesidades existenciales. Quiero verdad, quiero una salida, quiero respuestas concisas y que sean esperanzadoras. ¿Acaso Dios no tiene otras maneras para comunicarse conmigo? Yo creo que si. Necesito que Dios haga un milagro en mi vida. La desesperación me embarga y cada vez va en aumento. Lidiar con una depresión es difícil, más aún si no tienes un apoyo espiritual y un objeto de fe y esperanza al cual arrimarte. Esa necesidad de creer en algo, es netamente inherente en el ser humano, lo he mencionado anteriormente; por tal razón, la búsqueda de respuestas divinas va a continuar a pesar de cualquiera que sea la postura del individuo, sea creyente, agnóstico o ateo.

La salud mental y la tecnología

La salud mental debe ser prioridad en la vida de las personas, es muy lamentable saber que hoy en día es cada vez más frecuente el aumento de enfermedades asociadas a la mente, llamadas enfermedades o dolencias mentales. La depresión es la enfermedad mental que más afecta a las personas en la actualidad, ya que su incidencia es muy elevada y lidera la lista mundial de todas estas patologías. Existen muchas otras patologías mentales como la esquizofrenia, trastorno afectivo bipolar, el trastorno obsesivo compulsivo, la ansiedad y sus variantes; y muchas otras que hacen de la vida diaria del paciente un verdadero infierno. Para ello es muy importante tener hasta cierto punto conocimiento de estas patologías para de esta manera entender o saber como actuar cuando estas se presenten en algún familiar o en la propia persona.
A medida que la tecnología avanza es más fácil darse cuenta que esta nos está afectando de alguna u otra manera, repercutiendo negativamente en nuestra salud mental. El diario vivir actual de una persona no es ni siquiera un ápice parecido al diario vivir de una persona del siglo pasado. Es que todo ha cambiado, las familias que son el núcleo de la sociedad no se comportan como tales en esencia, ya nadie se sienta en la mesa a compartir experiencias sin dejar a un lado el teléfono celular, ya nadie propone un tema de conversación interesante que requiera un análisis para debatir en familia. Eso no existe, lamentablemente eso es cosa del pasado. La tecnología ha sido la culpable.

Me siento vacío. Realmente me siento vacío y esto está causando mucho daño a mi vida. Mi salud tanto física como mental están afectadas.

Tal vez

Tal vez

Tal vez pueda darse, tal vez.

Tal vez ocurra el milagro anhelado, tal vez.

Tal vez los sueños no se queden solo en eso y se puedan palpar.

Tal vez no aquí, sino allá.


Creer es mi necesidad, no una elección

No quiero creer, la necesidad me obliga.

Mis ojos nada ven, más mi corazón vislumbra vagamente.

Creo que creo, tan solo por la necesidad de creer;

más la fe en sí ausente está; solo reina la esperanza.

No debes tomarte todo con afán

Lucas 12: 27 «¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? «

No debes tomarte todo con afán; somos mortales. Dichosos y bienaventurados los que entienden y aplican esto. La materia solo satisface a lo corruptible. Lo corruptible no tiene cabida en lo eterno. Lo eterno es ajeno a la materia. Por lo tanto, permanecer en lo espiritual es mejor que permanecer en lo material. La incorruptibilidad es perfecta y sempiterna.

«A la vuelta de la esquina puede yacer el paso a la eternidad. ¿Trabajarás para lo que no perece?»

Cada movimiento en este plano tiene consecuencias en el otro. Tal vez somos el teatro de los ángeles, donde el guión de la gran obra de la vida fue escrita desde tiempo inconcebibles.

Decepción de Dios

El tiempo enseña cual es la verdadera naturaleza de Dios, no siempre actúa como esperamos o anhelamos. Dios es un misterio y su voluntad también; no podemos hacer nada al respecto.

Estamos a merced de lo que Dios quiere. Somos rehenes de su voluntad sea cual sea la postura que tomemos en esta vida. No podemos añadirle a nuestra existencia un día más con plena seguridad. Somos nada ante su soberanía inquebrantable.

Ciertamente esperamos que nuestro peregrinar por este mundo sea de lo más grato y satisfactorio, en eso creo todos estamos de acuerdo, y aunque la realidad es opuesta a esto no dejamos de creer que en algún momento todo pueda cambiar a bien; esto obviamente de la mano de Dios.

Dios no es como pensamos, Dios no es como lo imaginamos, Dios es extraño y misterioso. El mismo dice que sus caminos no son nuestros caminos (Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9)

El deseo de los ojos

El refugio del abatido

El deseo de los ojos es engañoso, este es inminentemente atractivo a primera vista, su necesidad va en aumento para saciarse y satisfacerse cuanto pueda. Ese es su objetivo, alimentarse de lo efímero y perecedero, de lo mundano y secular de esta vida. Se muy bien que su fin o remate es doloroso, sus placeres son adictivos e insaciables, que destrozan al espíritu y la mente. Los ojos son instrumentos peligrosamente destructivos para un hombre, inflaman fácilmente la llama de la concupiscencia; no lo niego. Los ojos me son compuertas por donde dejo pasar abiertamente torrentes de diversas magnitudes de placeres, aparentemente idílicos, pero perniciosos. Puedo considerar al deseo de los ojos como un sendero que te puede conducir directamente al desengaño y a la desventura, siempre allí, insaciable; susurrando en lo profundo de tu mente que tienes o debes conseguir tal o aquella cosa para satisfacerte. Siempre desaconsejando a…

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El deseo de los ojos

El deseo de los ojos es engañoso, este es inminentemente atractivo a primera vista, su necesidad va en aumento para saciarse y satisfacerse cuanto pueda. Ese es su objetivo, alimentarse de lo efímero y perecedero, de lo mundano y secular de esta vida. Se muy bien que su fin o remate es doloroso, sus placeres son adictivos e insaciables, que destrozan al espíritu y la mente. Los ojos son instrumentos peligrosamente destructivos para un hombre, inflaman fácilmente la llama de la concupiscencia; no lo niego. Los ojos me son compuertas por donde dejo pasar abiertamente torrentes de diversas magnitudes de placeres, aparentemente idílicos, pero perniciosos. Puedo considerar al deseo de los ojos como un sendero que te puede conducir directamente al desengaño y a la desventura, siempre allí, insaciable; susurrando en lo profundo de tu mente que tienes o debes conseguir tal o aquella cosa para satisfacerte. Siempre desaconsejando a lo malo, a lo precario del mundo obtener. El deseo de los ojos es vanagloria, cuya recompensa espiritual es infructífera. Sin embargo el hombre vive indiferente a esta realidad, creyendo evadir con desacierto sus consecuencias, pero válgase saber que esta tarde o temprano dará retribución a este por tal mala manera de proceder y sus ojos verán su propia destrucción y fracaso.

Los resultados de la Santidad

Los resultados de la Santidad

No hace falta examinar a profundidad la palabra santidad para entender la cantidad de virtudes que giran alrededor de ella. En mi opinión creo que la palabra correcta que engloba a la definición de «santidad» es perfección. La santidad es pureza, es en toda su esencia la personificación de la perfección en las actitudes, aptitudes y designios que irradia el ser humano para con sus semejantes cual producto de esta absoluta benevolencia, la cual no puede ser cuestionada ni increpada siquiera por el ser o ente más vil e injusto que quiera arremeter contra ella; la santidad no tiene rivales. El lugar más hermoso para estar y permanecer es la santidad, esta es apreciada grandemente por Dios y sus resultados son inmensamente benéficos para quien realmente la sepa apreciar y la ponga por obra. He aprendido a valorar la santidad tras un largo caminar, caminar lleno de tropiezos, caídas y levantadas que me han hecho catar lo dulce y o amargo de la vida. Conozco cual es la retribución favorable de la santidad y también se de las consecuencias desventuradas de permanecer en un estado de constante pecaminosidad. Manifestado esto doy fe que la vida es más sencilla y llevadera de lo que muchos hemos podido imaginar, de que sus complicaciones y congojas son nada más que el resultado de una vida separados de Dios y de su Palabra que como fruto produce todo los dones de la santidad.

El resultado de tu esfuerzo de acuerdo a tus intenciones.

El esfuerzo es gratificante en gran manera, no solamente por el hecho de llevar a cabo un intento de hacer lo correcto, sino más bien por le hecho de conquistar lo que sea necesariamente imprescindible. Tengo que decir que el esfuerzo, su acción es particularmente efímera, carente de resultados , ya que este (el esfuerzo) es satisfactoriamente momentáneo, poco duradero y eminentemente efímero. El esfuerzo cuya vía y objetivo es el obtener el permanente beneficio de la dicha y satisfacción , se ve sofocado por los fracasos posteriores que le revelan que su culminación no es nada más y nada menos que amargura y desdicha. Al esfuerzo no le queda más que cesar y menguar, dado que este si no esta sostenido de la fe verdadera es insignificante e improductivo.
El esfuerzo humano llevado de manera carnal y egoísta es infructuoso, no lleva frutos consigo, su fin es vacío y perecedero.
El verdadero esfuerzo que lleva al éxito y fin deseado es aquel que lucha y sobre todo pone su confianza en Dios fundiendo como si de hablar de fuego se tratara las tentaciones y malos deseos en el crisol de la convicción inamovible y refrescantemente confortable de la recompensa eterna y gloriosa que ha de llegar a su debido tiempo, tras el paso  de un sinnúmero de vicisitudes necesarias e imprescindibles.  

El simple mensaje de Jesús

El mensaje de Cristo Jesús a lo largo de su vida en la tierra era tan simple en la hora de manifestarse que era entendible a toda persona común y corriente de la época. Incluso en nuestra época podemos fijarnos en la simplicidad del mensaje que de buenas a primeras podemos comprender el gran valor doctrinal y simbólico en nombre de Dios que este contiene. 

Lamentablemente este mensaje emitido por Jesucristo no fue bien recibido por quienes profesaban ser sabios, más solo lo eran en su propio entendimiento ya que les parecía indigno y pesado de aceptar. Lo podemos observar en el evangelio de Juan cuando algunos no aceptaban las «gruesas» palabras que Jesús pronunciaba cuando dijo en Juan 6:58” Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre» Los que estaban con el no comprendieron y asumieron que esta palabra era demasiado dura para aceptarla.

La Biblia de las Américas

Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla? (Juan 6:60)

Aquellos aun no estaban preparados para recibir esta palabra por parte de Cristo ya que no era su hora de comprender y acercarse a Jesús. Jesús entonces lo explicó de manera más comprensible debido a la incapacidad de de comprensión de aquellos por su falta de humildad al interpretar las analogías de Cristo. «El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.» (Juan 6: 63) 

La incomprensión de estos discípulos se debía a la falta de fe y humildad genuina para aceptar las palabras del Mesías que había sido anunciado por la ley y los profetas a las que ellos obedecían como judíos tales que eran, más a Cristo el personaje principal de quienes hablaron la ley y los profetas les era desconocido su lenguaje.

Posteriormente Jesús dijo ”Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre»  Analicemos un poco esto; Jesús fue enfático en decir que nadie llegaba a él si el Padre no lo concedía, por lo tanto para estos discípulos incrédulos no era su momento de conocer al Salvador del mundo a causa de su incredulidad y falta de humildad para aceptar el mensaje de Jesús. Las palabras de Cristo les eran no familiares quizá por la extrañeza en que Jesús hablaba, a través de parábolas y analogías. Jesús mismo lo explicaría después dijo:

Mateo 13:13-15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

13 por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14 

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:

    De oído oiréis, y no entenderéis;

    Y viendo veréis, y no percibiréis.

15 

Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,

Y con los oídos oyen pesadamente,

Y han cerrado sus ojos;

Para que no vean con los ojos,

Y oigan con los oídos,

Y con el corazón entiendan,

Y se conviertan,

Y yo los sane. 

Conclusión

Para concluir este breve ensayo, afirmo con absoluta convicción que el mal radica dentro de las personas, y este se manifiesta con mayor fuerza en áreas que son de vital importancia en lo concerniente a lo espiritual, porque es de allí donde depende nuestra comunión con Dios.

El mensaje de Jesús era muy simple, muy sencillo de comprender, a tal punto que para aquellos sabios en este mundo se les hacía complejo comprenderlo. No lo aceptaban porque les parecía demasiado simple hasta el punto de concebirlo irracional. Eso es lo que pasa en nuestros días, la gente no acepta el mensaje de Jesús por falta de entendimiento, se creen sabios en su propia prudencia y no tienen la suficiente humildad como para aceptar el mensaje de Cristo que fué dedicado exclusivamente para los pobres, menesterosos e iletrados de aquella época. El mensaje de justicia se hizo invisible para los sabios de este mundo. 

Mateo 11:25

 25 En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así fue de tu agrado. 27 Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Solo los que tienen el corazón y la humildad como la de un niño podrán entrar en el Reino de Dios.

 Mateo 18:3 «y dijo: En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos»

A la deriva

Siento que Dios me abandona, que no hace algo realmente importante; el creer mio es sincero más no veo resultados. Estoy sin mucha fe, no se como hago para escribir cuando no me dan las fuerzas. A veces quisiera morir y descansar de una vez, dado que al conseguir algo en lo espiritual debo buscar la comodidad en cosas carnales.
Debería ser optimista y pensar que Dios no se equivoca, y de hecho así lo creo pero es tanto el tiempo que estoy esperando ver la claridad en mi vida que pienso Dios no se está tomando enserio mi situación.
Me considero una persona con mucha de sin duda, dado que puedo creer incluso lo imposible; más cuando la espera es larga, mi enemigo llega a ser de por si la paciencia.
Estoy triste, francamente quisiera colgar la toalla de la vida, el estrés es abrumador y mi capacidad de soportarlo mínima. Siento que mis sentidos merman sobremanera y que mi alegría ya no es espontánea. Me consuela saber que cuento con mi propia conciencia para consolarme. Amo la noche y su silencio. Esta autocomplacencia emocional por lo menos mitiga un vaivén de sinsabores.
La verdad digo que mi mayor enemigo es el tiempo. No debo de esperar que llegue el día en que pueda ver con ojos de niño la vida; ahora simplemente la veo como un moribundo queriendo ya expirar para hallar descanso. La melancolía toca a mi puerta más seguido, y es tan seguido realmente que hasta creo ya tengo cauterizada mi fe.
La esperanza se dice que nunca se pierde, y eso es verdad, sólo pienso que la fe a causa de la espera puede mermar en gran manera. Los ojos anhelan ver, los oídos oir y el alma sentir.
Yo soy un «anhedonio» en la vida; camino queriendo palpar el placer y la dicha que muchos dicen existe, más yo simplemente a lo lejos la veo.

Las palabras de Jesucristo

Ningún hombre ha hablado así.

Jesús es sin duda alguna el personaje más importante y conocido en toda la historia. Hasta en los tiempos actuales continúa influyendo de manera muy significativa en las vidas de muchos que creemos en él. Una de las razones por las cuales creemos y confiamos en él más allá de saber que ha venido desde el cielo por el Padre que es Dios, es que en su lenguaje, es decir en su doctrina siempre existía una coherencia y argumentos tales que dejaba sin defensa a muchos judíos que cuestionaban su divinidad.

Persistir en la adversidad

Mantener la fe en Dios en circunstancias adversas parece cosa imposible, más esto debería ser una oportunidad para ascender espiritualmente a la obediencia de la perfecta voluntad de Dios.


La adversidad es una barrera que nos impide seguir luchando y esforzándonos con las mismas fuerzas que cuando las circunstancia eran favorables. Esta nos puede quitar la fe, la esperanza, e incluso el amor. La adversidad en la vida de un creyente cristiano puede manifestarse en variadas formas, desde una aparente insignificante pérdida material, hasta una pérdida humana importante, o talvez un sufrimiento diario de carácter psicológico o físico que sea intolerable soportar. Lo cierto es que hay varios tipos de circunstancias adversas que nos ponen una barrera a la confianza, fe y esperanza que teníamos en un principio. Esa confianza sagrada y que estaba enfocada en las promesas y galardones ofrecidos por Dios tan sólo con el mínimo esfuerzo de creer. Al principio es sumamente fácil sentir y pensar y también enfocarse en el objeto de nuestra fe que es Cristo, también hacerlo en eso que anhelamos tener y lograr.
Lo cierto es que, este sentir es color rosa hasta que llega la adversidad, esa indeseable compañera a la que jamás hemos querido tener, pero que con el paso del tiempo comprendemos es de vital importancia para nuestro crecimiento espiritual, ya que a través de esta podemos darnos cuenta si nuestra fe, esa fe que profesamos es íntegra y pura.

Es a través de la adversidad que nos damos cuenta de nuestra sinceridad y fidelidad ante Dios. No es en vano, se que cuesta, pero el fin de esta es la santificacion a través de la fe; si bien está escrito en la Biblia que el justo por la fe vivirá, atravesar y pasar la adversidad con buen ánimo y serenidad es importante para estar de pie ante Dios y ser aprobados y sentirnos aprobados y satisfechos de haber confiado en el Dios que todo lo puede.
Dios cumple sus promesas a su pueblo, no se hace de la vista gorda, muchas veces parece olvidarse de nosotros pero la verdad es que nos está probando para que nosotros mismos nos demos cuenta que clase de semilla somos, buena o mala.
Para concluir quiero decir que Dios nunca me ha fallado, ni le ha fallado a nadie. Disfrutemos sus promesas, estas se cumplirán, sólo depende de nosotros no dejar de creer.

Aferrado al clamor de mi alma

La esperanza es dura de matar

No se rinde cuando de verdad se ama, cuando la ilusión es verdadera, cuando hay algo Divino de por medio. La carne puede flaquear, pero el espíritu abrazado del amor y la fe permanecen fiel a la esperanza.

La intuición del corazón que cree no fallar, que parece engañosa en primera instancia, cuando se trata de cosas vanas e ilusorias es cuestionable para Dios; más para cuando verdaderamente cree, confía y descansa en la seguridad de lo que quiere con fines eternos, es aprobada por el mismo Dios, y deja de ser una simple intuición incierta, para convertirse en una realidad invisible e impalpable, que a la postre se consumará con lo tangible; materialmente real y sempiterno.

Coronavirus Ecuador

Ministro de Salud de Ecuador Juan Carlos Zeballos afirma que Ecuador tiene suficientes recursos sanitarios para enfrentar la crisis del Covid-19

El Ministro de Salud de Ecuador Juan Carlos Zeballos afirmó en la cadena televisiva CNN EN ESPAÑOL que el Ministerio de salud ecuatoriana cuenta con los suficientes recursos en materia de equipos médicos, poniendo en claro también que la ayuda internacional es necesaria ya que se está viviendo una crisis sanitaria no sólo local sino global y todos los países se tienen que ayudar mutuamente.